Les enfants


Hace unos meses me contaba Laura, una amiga de Austria, que Hans, uno de sus tres hijos, le preguntó si aquella antigua chimenea de ladrillo que aún estaba en funcionamiento fabricaba nubes. ¿Cómo reaccionarías cuando un niño te pregunta eso? Muchos padres simplemente sonreirían pensando en lo gracioso que es su niño, otros explicarían la verdadera naturaleza de las nubes y unos pocos inventarían una historia a raíz de la pregunta. Pero hay un más allá, un más allá que imaginamos nosotros y creamos mientras crecemos; debido al entorno o muchos factores que nos rodean durante toda nuestra vida.


Karl, su hermano de 7 años de edad, es ya un muchacho deportista. Le gusta leer e interesarse aún más por el entorno. Empezó hace poco más de un año con las clases de natación y a día de hoy, ha ganado ya algunas competiciones locales a nivel amateur. Es extremadamente competitivo, haga lo que haga ha de ganar y si no lo hace, le cuesta asimilar la derrota.


En el mes de Marzo él cumplía años y casualmente yo estaba en Austria por lo que se me ocurrió regalarle un pequeño detalle. Como muchos sabéis, no regalo cosas físicas y por consiguiente no recibo, por lo que mi planteamiento acorde a un consumo sostenible va cobrando sentido.


Como cualquier otro compañero suyo de la piscina, Karl tenía un gorro al uso. Un gorro que puedes comprar en cualquier tienda de deportes. Aún sabiendo que ya tenía uno, quise regalarle uno que fuera especial no por el mero hecho de ser un gorro ilustrado y ser diferente a todos los que llevaban sus compañeros de piscina, sino por la historia que había más allá, porque a un niño puedes hacerle el más fuerte del mundo si piensa que puede llegar a serlo.


El día que le regalé el gorro se me ocurrió una historia. Una historia que le haría pensar en nadar más rápido. La historia la grabé en vídeo porque sabía que recibir un gorro de piscina como regalo no le haría especial ilusión. Pero hace un par de meses me llamó su madre diciendo que el gorro se había roto. Y con él, todas las esperanzas de ganar una competición, porque ése pudo haber sido, en algún momento, en otra vida, el mismo gorro que utilizaba Michael Phelps con 7 años para entrenar. No pudo contener las lágrimas aún sabiendo que era un simple gorro, pero para él ya no era tan simple, era “El gorro”.


A día de hoy me doy cuenta de algunos factores que hicieron que me convirtiera en quien soy, algunos factores que hicieran que haga lo que hago a día de hoy.
Detrás de cualquier regalo existe una historia, la que nosotros queramos que exista. Por eso hay que ver un poco más allá, más allá del mundo real para poder hacer que los niños desarrollen su imaginación, sus ganas de de crear historias nuevas. A más historias nuevas, más amplia será la visión que tengan del mundo y esto hace, amigos, que un niño desarrolle una serie de valores que tarde o temprano, terminan por aflorar.


Como bien ilustraba Keith Haring allá por los años 80, el bebé es el ser más puro, positivo y esperanzador para el futuro de la humanidad. Creo en la sostenibilidad a nivel de consumo, y creo en la sostenibilidad en términos de educación.


Descripción del vídeo:
1. Karl recibe una carta de Michael Phelps diciendo que le esperaba un paquete en uno de los coches antiguos guardados en un viejo establo.
2. Hay leña en el paquete y una nota que dice que para seguir con la siguiente pista, ha de ir a la cocina y alimentar el horno para mantener caliente a la familia.
3. Una vez alimentado el horno, ha de ir a casa de Mikel donde encontrará una caja con “zapatillas de Phelps” para colocárselas e ir corriendo a la siguiente pista, en la cama elástica.
4. En la cama elástica encuentra un par de botas de su talla y otra nota donde le dice que tiene que buscar en el parque de arena para encontrar la siguiente pista.
5. Una vez encontradas las gafas de piscina, ha de ponérselas y con ellas ir en busca de la siguiente y última pista, que está en el buzón.
6. Con la última pista, ha de entrar en casa y abrir el regalo delante de todos.

 


 

 

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